¿Te suena el dicho “matar moscas a cañonazos”?
Me vino directo a la cabeza la primera vez que vi un anuncio en la tele de un limpiador de inodoros.
En el anuncio aparece un hombre que ha ideado un robot para limpiar el inodoro de casa: hay que programarlo, mantenerlo, limpiarlo, cargarle la batería… todo un “proyecto tecnológico” para ahorrarse una tarea doméstica que lleva, ¿qué?, ¿dos minutos?
La alternativa que propone el anuncio es un limpiador sencillo, que solo necesita un estropajo.
Un par de pasadas, aclarar… ¡y listo! Inodoro limpio.
Mientras lo veía, no podía evitar pensar:
“Cuántas empresas hacen exactamente lo mismo, pero en nombre de la Digitalización, la IA y, en teoría, de la mejora de procesos”.
La digitalización se parece a ese robot del anuncio
Hace unos años, en un programa de radio sobre digitalización, escuché a un experto confesar algo que todavía hoy tengo muy presente:
“Hoy en día existen muchos proyectos de digitalización (ERP, CRM, blockchain…) que se venden como casos de éxito, pero en realidad son un verdadero fracaso”.
¿Motivo?
Porque se implantan sin haber reflexionado antes.
Sin hacerse unas preguntas básicas tales como:
- ¿Qué problema concreto quiero resolver?
- ¿Cuánto me cuesta hoy ese problema en dinero, tiempo y frustración del equipo?
- ¿Podría resolverse con algo más sencillo aplicando lean manufacturing y principios de mejora continua?
Lo he visto a menudo en pymes alimentarias: se compra tecnología de alto nivel cuando todavía no hay estructura organizativa, procesos claros, métodos de trabajo eficientes ni estrategia.
Antes de pensar en IA o grandes sistemas, muchas veces tendría más sentido aplicar herramientas de Lean manufacturing, Kaizen y consultoría de organización para ordenar la casa.
Ahora la moda es la IA… y vamos por el mismo camino
Últimamente estamos entusiasmados con la Inteligencia Artificial. Y ojo, tiene un potencial enorme. Pero ya se empiezan a escuchar las mismas confesiones que con la digitalización de hace 5–8 años.
En un programa de Transformación Digital que estoy cursando, uno de los ponentes lo dijo sin rodeos:
“Se están haciendo muchos proyectos de IA y muchos son un fracaso”.
¿Motivo?
El mismo de antes: no se ha pensado lo suficiente antes de actuar.
Se espera que la IA “arregle” problemas que en realidad son de organización, de liderazgo o de eficiencia operativa.
Problemas que, bien abordados con consultoría estratégica, consultoría de organización estratégica y una buena base de excelencia operativa, se podrían resolver de forma mucho más simple y rentable.
Una anécdota muy sencilla (y muy reveladora)
Hace unos años buscaba una solución para poder hablar por teléfono en el coche mientras conducía.
Probé 3 opciones regaladas:
- Un aparato bastante voluminoso que funcionaba por Bluetooth. No era cómodo porque se conectaba al mechero y manipularlo suponía distracción.
- Un auricular para la oreja. Me resultaba incómodo, me daba dolor de cabeza.
- Otro dispositivo que funcionaba a través de la radio del coche. No llegó a funcionar bien.
Nada terminaba de encajar.
Hasta que lo solucioné con algo ridículamente simple
👉 Compré un soporte de móvil imantado para el salpicadero y utilizo la opción del altavoz del móvil.
Cuando entra una llamada activo el altavoz, atiendo lo urgente y despido rápido con un: “Te llamo en X minutos”.
Eso era todo lo que necesitaba, porque en realidad no quiero ir hablando mientras conduzco. Solo necesitaba una forma segura y puntual de atender una llamada urgente.
Tres intentos “sofisticados” y al final la solución fue un imán y aprovechar la tecnología que ya tenía.
Exactamente lo mismo que pasa en muchas pymes alimentarias: tres sistemas carísimos… y al final, lo que hace falta es ordenar el trabajo con una buena metodología lean y una mejora de procesos bien diseñada.
El coste real de complicarse la vida en la empresa
Esta tendencia a complicarnos de manera exagerada tiene un coste muy claro para la empresa:
- Coste económico: licencias, implantaciones, consultoría, horas de formación… que no se amortizan porque el sistema no se usa bien.
- Coste de tiempo: meses dedicados a proyectos que no resuelven la causa raíz.
- Coste emocional: equipos desmotivados que piensan “otra herramienta más”.
En pymes alimentarias familiares, donde la presión por los costes de materia prima, energía y personal ya es alta, estos “experimentos caros” duelen el doble.
Por eso, antes de invertir en grandes proyectos tecnológicos, suele ser más inteligente apoyarse en empresas de consultoría alimentaria y en consultoría de organización que conozcan el sector alimentario, las normas de calidad alimentaria (IFS, BRCGS, APPCC…) y las necesidades reales de excelencia operativa del día a día de una industria alimentaria.
¿Estropajo o robot? Lo que realmente necesitas
Si sientes que tu planta se está complicando más de la cuenta, que tus trabajadores están sobrecargados, quizá no necesites reforzar tus sistema actual con una nueva capa de mando o un software que “ lo hace todo”.
Tal vez lo que necesitas es una mirada desde fuera que te ayude a decidir si necesitas un “estropajo” o un “robot” para resolver un problema.
Una mirada que combine:
- Metodología lean y herramientas de Lean manufacturing.
- Kaizen y mejora continua aplicada al día a día.
- Consultoría estratégica
Más de 27 años contribuyendo a que los propietarios de empresas de alimentación se sientan satisfechos de haber conseguido:
- La ansiada certificación de calidad alimentaria.
- La necesaria mejora productiva.
- La rentabilidad deseada.
- Y la tranquilidad que llevaban buscando hace años.
Lo hago trabajando de manera temporal como uno más dentro de tu empresa, como Interim manager, aplicando principios de Kaizen y excelencia operativa sin olvidar la seguridad alimentaria, para que los resultados se queden cuando yo me vaya.
¿Te atreves a conseguirlo?
Contáctame por LinkedIn o bien por teléfono o WhatsApp en el 690 63 25 20
👉 www.esthervazquezcarracedo.com


