Pasa que hay ideas que permanecen años guardadas en un cajón.
No porque sean malas.
No porque no aporten valor.
Ni siquiera porque sean inviables.
Simplemente porque nadie tiene la seguridad suficiente para decir:
“Sí, esto se puede hacer.”
Y en el sector alimentario eso ocurre más de lo que parece, yo he vivido varias experiencias.
Esto sucede porque hablamos de un entorno donde conviven normativa sanitaria, registro sanitario, seguridad alimentaria, procesos de conservación de los alimentos y logística que no admiten improvisaciones. De no hacerlo bien corremos el riesgo de vivir un caso de intoxicación alimentaria.
Es por ello que el conocimiento del sector, en caso del alimentario, es especialmente significativo y favorece la innovación en procesos y en productos.
Recuerdo un proyecto de profesionalización y optimización productiva en una pyme alimentaria donde viví uno de esos momentos que resumen perfectamente por qué el conocimiento especializado marca tanto la diferencia.
El proyecto estaba prácticamente finalizado.
Habíamos reorganizado procesos, redefinido dinámicas de trabajo, mejorado la planificación productiva y optimizados recursos. La empresa había ganado orden, visibilidad y capacidad operativa.
Fue entonces cuando el propietario me hizo una pregunta que llevaba años rondándole la cabeza.
Esther, ¿nosotros podríamos crear una nueva línea de trabajo que me permitiera reducir gran parte del trabajo del fin de semana?
Nunca se había atrevido a ponerla en marcha porque no tenía claro si era viable desde el punto de vista sanitario ni si lo podía hacer con la autorización sanitaria que tenía la empresa.
Había preguntado anteriormente.
A proveedores.
A comerciales.
Incluso en alguna ocasión a la inspección sanitaria.
Pero las respuestas nunca fueron claras. Nadie le daba una respuesta definitiva.
Por experiencia puedo certificar que esto sucede con frecuencia en la industria alimentaria y en consecuencia algunas empresas toman decisiones importantes basándose en información parcial, opiniones o interpretaciones que nadie termina de contrastar técnicamente.
Le pedí que me explicase exactamente qué es lo que quería hacer.
La respuesta no se hizo esperar.
Sí, podía hacerlo.
Y además había otra buena noticia:
podía hacerlo utilizando los mismos equipos que ya tenía la empresa.
Recuerdo perfectamente la cara del empresario en aquel momento, era una mezcla entre sorpresa, alivio y esa sensación de pensar:
“¿Cómo es posible que esto lleve años delante de mí y nadie me haya dado una respuesta clara?”
Pero todavía quedaba una parte importante: comunicárselo a los clientes puesto que este cambio afectaba a la operativa habitual que estaba llevando con muchos de sus clientes.
Y aquí ocurrió algo todavía más interesante.
La mayoría de los clientes respondieron prácticamente lo mismo:
Si podéis hacerlo así, a nosotros incluso nos viene mejor.
El resto aceptó el cambio sin problema.
No hubo penalizaciones.
No hubo descuentos.
No hubo pérdida de clientes.
Todo lo contrario.
La nueva dinámica beneficiaba a todas las partes.
A partir de ahí diseñamos el nuevo proceso, adaptamos la operativa y e implantamos los nuevos procesos para que el cambio fuese seguro, eficiente y sostenible.
Hoy esa empresa ha conseguido:
✔ reducir prácticamente una jornada completa de trabajo en fin de semana
✔ disminuir desplazamientos y costes asociados a entregas
✔ contribuir al bienestar de los empleados que tenían que rotarse para cubrir el turno de fin de semana
En la industria alimentaria la ventaja de tener un buen asesoramiento tiene muchas ventajas:
👉Para innovar, ya que encuentras soluciones que otros ni siquiera llegan a plantearse
👉Para hacer las cosas bien y a la primera
👉Para no perder tiempo
Y eso, en un mercado cada vez más competitivo, marca una enorme diferencia.
Más de 27 años aportando claridad en normativa de seguridad alimentaria y calidad alimentaria a operadores de la cadena alimentaria.
Si tienes una idea dentro del sector alimentario y quieres respuestas definitivas estaré encantada de ayudarte. Contacta por whatsapp o teléfono en el 690 63 25 20 o bien escríbeme un mail alimentaria@esthervazquezcarracedo.com

