Echando la vista atrás, no faltan motivos para que un propietario de pyme se pregunte si el modelo organizativo y la cultura que tiene hoy son los adecuados para seguir siendo competitiva y, sobre todo, sostenible.
La forma en la que una empresa se organiza no es nada baladí, es un elemento importante de su competitividad: determina la velocidad de respuesta, los márgenes, la calidad, el clima laboral, la capacidad de innovar, la de atraer a trabajadores y retener talento.
Dicho de otra forma: una organización mal diseñada obliga a vivir apagando fuegos. Una organización bien diseñada crea un sistema que aguanta el crecimiento, la complejidad y la presión del mercado sin colapsar.
Motivos que suelen activar un cambio en el modelo organizativo
A continuación, comparto cinco desencadenantes habituales que llevan a muchas pymes (especialmente pymes industriales) a plantearse una gestión del cambio real, más allá de pequeños ajustes.
1) Apertura a la exportación
Recuerdo aquellos años (hace unos 15) en los que se escuchaba en entornos empresariales: “si no exportas, estás fuera”.
Las empresas que se abrieron a nuevos mercados tuvieron que evolucionar sí o sí. Nuevas exigencias, nuevos estándares, nuevos clientes y, en muchos casos, eso se tradujo en nuevos modelos de organización donde, como mínimo,se incorporaron nuevas áreas como la de exportación y la de calidad.
2) Subida de los costes de producción
Este motivo está más que presente. Materias primas, salarios, envases, suministros, servicios… suben a una velocidad a la que no siempre es fácil adaptarse.
Cuando los costes suben, no se trata de trabajar más, se trata de trabajar mejor con un modelo organizativo donde prime la eficiencia operativa.
Las empresas que deciden cambiar su organización por este motivo suelen apostar por ordenar procesos, reducir desperdicios, mejorar planificación, revisar roles y responsabilidades y tomar decisiones con datos, es decir, apuestan por un modelo organizativo donde prima la eficiencia operativa.
3) Relevo generacional
Estamos viendo a muchos baby boomers cerca de la jubilación. Y cuando existe relevo, suele ser un momento propicio para hacerse una pregunta que determinará el futuro de la empresa:
¿Seguimos igual o aprovechamos para reordenar y profesionalizar?
4) Dificultad para encontrar trabajadores y retener a los buenos
Hoy en día este aspecto muchas veces responde más a un síntoma organizacional que a un tema de recursos humanos.
Cuando los roles no están claros, cuando todo pasa por una única persona, cuando hay caos operativo o cuando “cada día es una urgencia distinta”, la rotación aumenta y la motivación cae. No por falta de compromiso, sino por falta de estructura organizativa. En estos casos un cambio de modelo organizativo es esencial para adaptarse a las nuevas generaciones y la nueva realidad social.
5) Pedidos más pequeños, más variedad y más exigencia del cliente
Antes era más fácil: más volumen, menos referencias, menos cambios.
Hoy, muchas pymes viven lo contrario: más referencias, más urgencias, más cambios de formato y lotes más pequeños. Esto no se resuelve metiendo prisa. Esto se resuelve con un modelo que soporte complejidad sin colapsar: planificación, coordinación, decisiones rápidas y un equipo que no dependa de que una persona lo autorice todo.
¿Qué modelo organizativo le viene mejor a mi empresa?
Existen distintas formas de organizarse y de tomar decisiones en una empresa.
Los dos extremos serían:
Extremo A: empresas donde todo reside en la cabeza de una única persona que toma todas las decisiones y cuyo foco es “ganar dinero”
Extremo B: empresas donde los equipos funcionan de manera más autogestionada, velando por el porvenir de la organización, con un propósito que busca excelencia económica, social y medioambiental.
Entre esos dos extremos se encuentra la inmensa mayoría de organizaciones.
Y, sin duda, las empresas que se aproximan más al segundo enfoque ( extremo B) suelen responder mejor a los desafíos actuales y futuros: porque ganan agilidad, claridad, capacidad de aprendizaje y resiliencia.
Un test rápido para saber si tu modelo es eficaz hoy en día
Pregúntate: si mañana tuvieras que…
- aumentar producción con la misma plantilla,
- absorber más variedad de productos
- mejorar margen sin subir precios,
- retener a la gente buena,
- contratar
- firmar con un cliente exigente en calidad y plazos
¿tu modelo actual lo aguanta o te obliga a vivir en modo bombero?
Si no lo aguanta, quizá ha llegado el momento de cambiar el modelo que funcionó hasta ahora, pero que ya no se adapta a la realidad del mercado actual
Si estás atascado o no sabes por dónde empezar la gestión del cambio en tu organización, hablemos. Te explico cómo lo abordaría yo: por fases, con método, y aterrizando mejoras concretas en el día a día para que el cambio no sea una pesadilla, sino una forma distinta (y más rentable) de operar.
Más de 27 años contribuyendo a que los propietarios de empresas de alimentación se sientan satisfechos de haber conseguido la ansiada certificación de calidad alimentaria, la necesaria mejora productiva, la rentabilidad deseada y la tranquilidad que llevaba buscando hace años.
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