Una retirada a tiempo también es profesionalizar

industria alimentaria y Horeca

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¿Has vivido alguna vez una relación de amor–desamor profesional fugaz?

A mí me ha pasado recientemente: una relación de casi cuatro meses que decidí finalizar la semana pasada. Fue intensa. Pasé por todas las fases que llevan del amor al desamor: atracción, encaje, avistamiento de señales, desgaste y separación.

En este caso, la señal que me ayudó a tomar la decisión fue una señal fruto de la experiencia. Una de esas que requieren atención de verdad, casi como un ejercicio de meditación: parar, observar y escuchar lo que no siempre se quiere oír.

La comparto en este artículo y ya te adelanto algo: me gustaría saber a qué señales atiendes tú cuando tienes que tomar una decisión importante.

El flechazo

Todo empezó cuando una empresa contactó conmigo para desarrollar una acción “novedosa”, según ellos.
Para mí, dentro de mi trabajo de gestión del cambio en pymes alimentarias  sonaba a proyecto con un “embalaje” distinto, pero con un objetivo muy habitual: querían que los cambios ocurrieran de verdad.

La atracción y el encaje para llevar a cabo el proyecto surgieron desde el primer momento. Después se sucedieron reuniones con diferentes personas implicadas hasta aterrizar la idea en propuesta por escrito.

Durante esas reuniones, mostré mis temores sobre por dónde podían ir los tiros en las negociaciones finales, pero las personas con las que hablaba no lo veían de la misma manera.

Momento de las primeras señales

Tras la primera reunión de presentación de la propuesta, hubo ajustes. Eso es normal. Lo menos normal fue el motivo: un cambio de última hora y decidiéndose de lo que habían dicho en un primer momento.

En reuniones posteriores… ¿adivina qué sucedió?
Eso mismo: los tiros fueron exactamente por donde yo había sospechado. Esto implicaba retroceder varios pasos para replantear la propuesta.

A partir de ahí empecé a notar algo muy concreto: mi cuerpo me estaba hablando. Me estaba advirtiendo de que algo no iba bien.

Y aquí entra el aprendizaje que cada vez tengo más presente:

  • El cuerpo no “opina”, conviene escucharlo.
  • Esa voz de la experiencia que me dice: “Esther, está pasando lo que creías que iba a pasar: el cliente pide algo y luego, en la negociación, te das cuenta de que realmente no sabe lo que quiere… y te pide flexibilidad casi absoluta con poco compromiso”.

¿Te suena?

Si es así, quiero compartir contigo algo que leí una vez y que me pareció especialmente esclarecedor:

  1. Si el cliente no sabe lo que quiere, lo que compra no es un servicio: compra “posibilidades”.
  2. Y cuando compra posibilidades, exige flexibilidad infinita y ofrece compromiso mínimo.

Mi experiencia es clara: si empiezas un proyecto de calado —de Transformación o de Gestión del Cambio— con estos precedentes, el fracaso está prácticamente garantizado… o, como mínimo, una de las partes termina con un desgaste enorme (esto último lo he vivido yo).

La experiencia que me hizo tomar la decisión

La semana pasada, tras valorar toda la inversión realizada para atender esta petición (tiempo, energía y transferencia de conocimiento), decidí dar un paso atrás. Lo comuniqué, lo expliqué y lo argumenté a las personas correspondientes.

¿Qué me hizo tomar esa decisión?

Inevitablemente, todos estamos influidos por experiencias pasadas que nos vuelven más sabios (quiero pensar) y nos ayudan a no tropezar de nuevo con la misma piedra.

Yo ya había vivido situaciones con un patrón común: los logros se conseguían “a costa” de la salud… de mi salud.

El caso extremo lo viví en una ocasión en la que, poco después de finalizar el proyecto con éxito (para la empresa), yo acabé en el hospital, en urgencias.

Precisamente esa experiencia fue la razón por la que mi cuerpo me estaba enviando señales de STOP.

Decisiones estratégicas fruto de la experiencia

Hace varios años decidí reforzar mis servicios para ofrecer soluciones integrales que promuevan el cambio real en pymes alimentarias (industria alimentaria y horeca).

En aquel momento también decidí que únicamente acompañaría y ayudaría a propietarios y gerentes que quieren tomar acción y quieren ver resultados.

Quienes trabajamos en gestión del cambio, reestructuración de organización interna y profesionalización de pymes sabemos la importancia de tener claridad en las acciones que tomamos: tanto las que afectan a nuestro propio negocio como las que afectan a la empresa a la que acompañamos.

En este caso, daba igual que yo tuviera claridad sobre cómo conseguir el resultado.
Si la empresa no tenía claridad sobre qué quería —y prefería comprar “posibilidades”— el desgaste era cuestión de tiempo.

Conclusión

Únicamente acompaño a propietarios y gerentes de pymes alimentarias (industria alimentaria y sector Horeca) que quieren tomar acción y quieren resultados, especialmente en proyectos de Profesionalización de la Gestión y de Gestión del Cambio.

Más de 27 años contribuyendo a que los propietarios de empresas de alimentación se sientan satisfechos de haber conseguido la ansiada certificación de calidad alimentaria, la necesaria mejora productiva, la rentabilidad deseada y la tranquilidad que llevaba buscando hace años.

Lo hago trabajando de manera temporal como uno más dentro de tu empresa para que los cambios perduran y la empresa funcione sin que estés todo el tiempo encima.

Trabajo como interim manager dentro de tu empresa.

¿Te atreves a conseguirlo?

Contáctame por Linkedin o bien por teléfono o whatsapp en el 690 63 25 20

www.esthervazquezcarracedo.com

 

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Esther Vazquez | Interim Manager Consultoría Alimentaria
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